LEY DE LA DESAMORTIZACIÓN

La situación del erario público se fue deteriorando de tal manera desde comienzos del siglo XIX que la situación llego a hacerse desesperada. Los gastos aumentaron considerablemente mientras que los ingresos quedaron estancados. En el curso de todos estos años se arbitraron algunas medidas importantes para paliar el acuciante problema. Tal fue el propósito de las medidas desamortizadoras que se aplicaron desde el reinado de Carlos III y que tuvieron su mayor alcance con las leyes que promulgó Mendizábal en 1835 y 1836. Ya se ha señalado con anterioridad que la principal finalidad de estas medidas era la financiera para el Estado, que quiso salir de apuros con la venta de esta masa de bienes que había permanecido inamovible durante siglos en manos de la Iglesia.